"¿Cómo se puede mantener el talento en un mundo voraz? ¿Cómo no tentarse frente a las luces y apariciones?"

"Vestir conforme a las tendencias de vanguardia es un acto inmerso en el terreno del miedo para el hombre latinoamericano."

"¿Queremos o no ser considerados un país donde existe la moda?"

"Una confección más enérgica y visualmente atractiva también puede ser un signo de distinción si se aplica en la justa medida."

"Sólo depende de los que somos entusiastas de la moda que no se pierda la originalidad y la libertad de imponer tendencias."

Oliver Spencer SS13

6/12/2012/ 7:04 pm

A pesar de que este año Kim Jones le arrebató el British Fashion Award al Mejor Diseñador de Hombres a Oliver Spencer por poner en la palestra el estilo masai para Louis Vuitton, no debemos desmerecer la trayectoria y el sello que Spencer tiene, ya que su mayor virtud -consciente o no- es la de diseñar pensando en un hombre que abraza la moda de forma práctica, pero aún esperando que la vanguardia deje un hálito esperanzador para el vestuario masculino. Y esa ha sido la sistemática fórmula de Oliver Spencer para lograr entrar en este cuadro: prendas reales de generosidad cromática, pero que nos hablan de la necesidad de generar un nuevo espectro de atemporalidad. Y qué mejor para este diseñador de 43 años que haber dado sus primeros pasos en la moda vendiendo ropa vintage en la feria de la Portobello Road de Londres, escenario óptimo para re-valorar estilos abandonados e incomprendidos por el paso del tiempo.

El verano 2013 según Oliver Spencer, viene predominado por el azul en distintas intensidades (azul marino, azulino, azul eléctrico), y por mostrar una versatilidad en la confección. De esta forma, las chaquetas americanas otorgan poder de decisión sobre su uso formal o casual, procurando encontrar la diferenciación en ítems como guillettes, camisetas, poleras de piqué, entre otros. El obligado doblez de los pantalones largos nos sitúa en un estado de elegancia veraniega que se observa a lo largo de toda su pasarela, la cual es ocupada por hombres de diferentes edades y razas. Así mismo, las osadas mezclas de colores y la casi total ausencia de estampados hacen de esta colección una especie de cubo Rubik, donde lo que vale ante todo, es la intención de reposicionar el color block mucho más como una declaración de estilo que como una tendencia con fecha de vencimiento. Con más o menos crédito, Oliver Spencer mantiene una constancia y un trabajo admirable que, sin duda alguna, busca derribar enérgicamente la rapidez de la moda. ¿Es la atemporalidad un valor en términos de moda? ¿Será ésta la respuesta a la crisis creativa de la moda europea?

In spite that this year’s British Fashion Award for Best Menswear Designer was snatch from Oliver Spencer by Kim Jones for his massai style development for Louis Vuitton, we shouldn’t devalue Spencer’s career and status, since his greatest virtue -aware or not- is to thoughtfully design for practical men who actually are into fashion, but still expecting for avant-garde to leave a certain fresh air of hope for menswear. And that’s been Oliver Spencer’s systematic formula for getting into the picture: wearable garments generous in color that leave the urge of creating a whole new spectrum of timelessness. For this purpose, there’s nothing better for the 43-year old designer than his first steps into fashion, when he started out selling vintage clothing in London’s Portobello Market, a great scenario to validate abandoned styles that are no longer appreciated as times change.

Oliver Spencer’s 2013 summer collection comes with the mainly predomination of different shades of blue (navy, azure, electric) and for showing a versatility in every garment confection. This way, jackets are powerful for either formal or casual outfits, making sure to find different uses with items like vests, t-shirts, polo shirts, among others. The customary end-fold of pants brings us to a state of summertime elegance that can be observed throughout the entire runway, on which men of different ages and races walk upon. Likewise, egdy mixtures of colors and an almost total absence of prints turn this collection into a sort of Rubik’s cube, where color block is everything and comes like a style statement instead of a fast-fashion trend. With less or more credit, Oliver Spencer maintains an admirable constant work that certainly brings down the insane speed of fashion. Is timelessness a quality for fashion? Is this the answer for the creative crisis of European fashion?

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