"Vestir conforme a las tendencias de vanguardia es un acto inmerso en el terreno del miedo para el hombre latinoamericano."

"Sólo depende de los que somos entusiastas de la moda que no se pierda la originalidad y la libertad de imponer tendencias."

"¿Queremos o no ser considerados un país donde existe la moda?"

"¿Cómo se puede mantener el talento en un mundo voraz? ¿Cómo no tentarse frente a las luces y apariciones?"

"¿En qué momento esto deja de ser un hobby? ¿Cómo instalar una plataforma que permita construir una vida de blogger?"

FLASHBACK: Mr. Price

14/01/2012/ 4:05 pm

El retail, tal como lo conocemos en Chile, no es una tipificación comercial nueva. En el pasado, varias tiendas por departamento multinacionales intentaron abarcar el mercado chileno, con un éxito fugaz e insostenido en el tiempo, a diferencia de las que manejaron un presupuesto importante destinado a comprender al consumidor chileno. Sin embargo, con la apertura masiva de cadenas de centros comerciales, Chile comenzó a perfilarse como un país atractivo para la inversión extranjera. La arremetida del imperio Inditex en Chile hizo del mercado de la moda masiva una competencia implacable, logrando que muchas otras marcas pusieran sus ojos sobre un mercado joven, heterogéneo y a prueba de economías de nichos.

Es así como en el año 1999 desembarcó Mr. Price, una marca de ropa sudafricana que instaló tiendas en lugares clave para el comercio de retail en Santiago de Chile, como Providencia, Alto Las Condes y Apumanque. La curiosidad por conocer una marca que “venía de afuera” fue inevitable y se convirtió en el factor principal para alimentar 5 años de batalla contra un mercado conservador y exigente en la calidad de la manufactura. Y es que Mr. Price se perfilaba como una marca barata, mal confeccionada, pero cuya gama de productos cubrían satisfactoriamente las necesidades puntuales de cada temporada. No obstante, los altos precios de exportación y la llegada de la ropa a los supermercados hizo que Mr. Price deviniera en costosos esfuerzos por mantener viva la marca.

Fue así como en el año 2003, Mr. Price sucumbió ante un mercado poco fiel y muy susceptible a la novedad, entrando en una fase de reinvención en la que no sólo renovaron su imagen corporativa, sino que también cambiaron su comunicación y punto de vista, causa a la que el Mundial de Fútbol del 2010 contribuyó en su modernización y empatía. De esta forma, Mr. Price se alejó de ser una marca orgullosamente sudafricana y entró en la órbita cosmopolita que caracteriza a otros retailers universales como H&M y Zara. ¿Logrará repuntar y definirse como un competidor multinacional interesante? ¿Podrá Sudáfrica posicionarse como un nuevo horizonte al cual considerar dentro de la dinámica de la moda?

Retail, as we know it right here in Chile, is certainly not a new thing. In the past, several multinational department stores landed in Santiago, trying to gain the chilean market, with a weak and unsustainable success, versus the ones that spent huge budgets to study and understand the chilean consumer. However, along with the massive opening of mall chains, Chile began to win an auspicious prestige for foreign investments. The chilean oncoming of the Inditex empire turned the massive fashion market into a ruthless competition, bringing the attention of other brands upon a young, assorted and niche-proof market.

This is how in 1999, Mr. Price landed in Chile from far-across South Africa, with stores in key places for retail in Santiago, such as the Providencia Avenue, Alto Las Condes and Apumanque. The curiosity for this new “outsider” was inevitable and turned into the main factor to support 5 years of struggle against a conservative and quality demanding audience. Mr. Price was becoming into a cheap and low-quality brand, but whose products were just fine to cover each season’s basic dressing needs. Nonetheless, high export costs and the arrival of clothing departments at convenience stores and supermarkets made Mr. Price to put on expensive efforts to keep the brand alive.

That’s how in 2003, Mr. Price surrendered before an unfaithful and squeamish audience, stepping into a renewal phase in which not only their corporate image was refreshed, but also their communication and point of view as well, cause to which the 2010 FIFA World Cup helped in its modernization and empathy. This way, Mr. Price abandoned the “proudly southafrican” concept they once carried, and went into the cosmopolitan orbit in which other universal retailers like H&M and Zara take place. Will Mr. Price recover and define itself as an interesting international competitor? Could South Africa gain position as a new fashion-dynamic horizon?

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