"Sólo depende de los que somos entusiastas de la moda que no se pierda la originalidad y la libertad de imponer tendencias."

"Vestir conforme a las tendencias de vanguardia es un acto inmerso en el terreno del miedo para el hombre latinoamericano."

"Una confección más enérgica y visualmente atractiva también puede ser un signo de distinción si se aplica en la justa medida."

"¿En qué momento esto deja de ser un hobby? ¿Cómo instalar una plataforma que permita construir una vida de blogger?"

"¿Cómo se puede mantener el talento en un mundo voraz? ¿Cómo no tentarse frente a las luces y apariciones?"

Factotum AW13

17/04/2013/ 1:22 pm

La Semana de la Moda de Tokio es uno de esos eventos en el que los más fanáticos de la moda nunca dejan de sorprenderse. Dentro del programa masculino, una de las opciones de más renombre fue Factotum, marca de moda liderada por Koji Udo y cuyo nombre es un homenaje a la desoladora novela de Charles Bukowski. Fundada en 2004, Factotum busca inspiración en figuras artísticas multiculturales, encontrando un eje discursivo en la deconstrucción de cortes militares y su mezcla con elementos novedosos. Desde la apertura de su primera tienda en el año 2006, Factotum ganó rápidamente atención internacional, consiguiendo exportar a tiendas de lugares tan distantes como Singapur y Estados Unidos. De esta manera, Koji Udo pretende que su trabajo se refugie bajo cánones mucho más artísticos que de consumo masivo superficial, aunque en la práctica Factotum sea un fetiche para los fanáticos de la moda masculina japonesa.

En su pasarela otoño-invierno 2013, Factotum pareciera haber difuminado su cargada impronta militar, dando paso a la clara influencia que ha tenido la moda británica en los cortes masculinos en gran parte de las pasarelas de esta temporada. Acá vemos layering en prendas estampadas, donde el montgomery adquiere fuerza como una prenda fundamental para contrastar con polerones, o en juegos completos de traje. Los shorts invernales con estampados folk se sostienen gracias a su uso con bomber jackets y chaquetas con detalles de piel, dándole un giro a un largo de pantalones que hasta el momento sólo era visible en el invierno en un contexto deportivo. La ausencia del largo 3/4 característico de los cortes japoneses de chaquetas, chalecos, poleras, entre otras prendas del tren superior, habla de cómo Koji Udo se desmarca de hacer de la moda un ámbito regionalista, pudiendo esta colección haber estado perfectamente en pasarelas como la de Estocolmo o compartiendo el dinamismo que nombres como Andrea Pompilio aportan para la atracción de las luces sobre Milán. En definitiva, Factotum produce un quiebre en la tradición con miras a una vanguardia mucho más enmarcada en el streetstyle, para un hombre mucho más real y cómodo con la moda atemporal. ¿Somos los chilenos víctimas de las tendencias? ¿Tenemos valor por una moda sin fecha de vencimiento?

Tokyo Fashion Week is one of those events in which fashion maniacs never stop getting amazed. Among the menswear schedule, one of the most remarkable names was Factotum, a fashion brand led by Koji Udo and whose name pays tribute to the namesake novel by Charles Bukowski. Established in 2004, Factotum looks for inspiration in multi-cultural artistic figures, finding a discursive core in the deconstruction of military cuts and their mixture with hip additions. Since the opening of its first flagship store in 2006, Factotum quickly gained international attention, managing to export to stores of distant places such as Singapore and the U.S. This way, Koji Udo intends to give his work a rather artistic label instead of a massive fashionable product, even though Factotum actually remains as a fetish for japanese menswear lovers.

On its 2013 fall-winter runway, Factotum seems to have faded its strong and visible military impression, giving space to the evident influence that british fashion has had in menswear cuts throughout this whole season’s runway collections. In here, we can see printed layerings, where duffel coats are strong as the main garment to get contrasted with sweatshirts, as well as with whole suit outfits. Folk-printed winter shorts stay supported thanks to their use along with bomber jackets, as well with other furry covers, giving a twist to this kind of pants that were only visible during sports activities. The absence of the 3/4 length that is usually seen on japanese cuts in jackets, cardigans, t-shirts, among other upper body garments, talks about how Koji Udo dissociates from the idea of turning fashion into a regionalist matter, having this collection been perfectly displayable upon runways such as Stockholm’s, or sharing the dynamism that names like Andrea Pompilio give for show business in Milan. To sum up, Factotum causes a break in local tradition before an avant-garde rather set in streetstyle, for a much more real and comfortable man with timeless clothing. Are we chileans real trend victims? Do we have a value for everlasting fashion?

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