"Una confección más enérgica y visualmente atractiva también puede ser un signo de distinción si se aplica en la justa medida."

"¿Cómo se puede mantener el talento en un mundo voraz? ¿Cómo no tentarse frente a las luces y apariciones?"

"¿Queremos o no ser considerados un país donde existe la moda?"

"¿En qué momento esto deja de ser un hobby? ¿Cómo instalar una plataforma que permita construir una vida de blogger?"

"Vestir conforme a las tendencias de vanguardia es un acto inmerso en el terreno del miedo para el hombre latinoamericano."

DressedUndressed FW12

10/04/2012/ 8:16 pm

La historia de las pasarelas japonesas nos hablan de una tierra lejana y llena de espontaneidad. Sin embargo, en tiempos difíciles para la moda, la austeridad pareciera ser un recurso que, en general, estamos redescubriendo. Baluartes propios de la moda japonesa como Kenzo y Comme Des Garçons ya han logrado seducir y consagrarse poderosamente en latitudes referenciales para la industria de la moda, como Nueva York, París y Milán. Es de esperarse, entonces, que el resto de los japoneses que defienden un aislado bastión del diseño de vestuario nos presenten todo lo contrario: moda que está al borde de lo ponible y una vanguardia que avanza en una cadencia hermética, ajena al ritmo de la moda occidental. Es así como Takeshi Kitazawa y Emiko Sato lograron subir por primera vez a la pasarela de la Semana de la Moda de Tokio con su marca Dressedundressed, la que años anteriores había estado recibiendo muy buenas críticas en los medios desde su creación en el año 2006.

El otoño-invierno 2012 de Dressedundressed se caracteriza por una absoluta economía de colores, manteniendo de manera estricta el blanco y negro. Aparentemente monótona, esta colección presenta pantalones a la cintura, guantes de diversos largos, y originales re-ediciones del clásico trench. De esta forma, el contraste se hace presente y pone la tradición geométrica japonesa al servicio de la moda. Detalles como el trabajo con arneses, y, a menudo el reemplazo de botones por cierres, son parte de camisas largas que llevan consigo la kinética y la herencia milenaria del kimono como prenda fundacional de la estética japonesa moderna, quizás a modo de homenaje como elemento de identidad. Está clarísmo que el trabajo de Kitazawa y Sato, a pesar de su pulcritud, forma parte de la extravagancia propia del estilo del Shibuya-kei que puede observarse por las estilosísimas veredas de la avenida Omotesando. ¿Será entonces el principio de una Tokio madura y aterrizada en su desbordante creatividad? ¿Qué diferencia a los diseñadores que acaparan Tokio de los que han salido de ella hacia el resto del mundo?

The lifetime history of japanese runways speak loud about a distant and spontaneous land. Nonetheless, at hard times for fashion nowadays, austerity seems to be a rediscovered resource. Distinctive worldwide strongholds of japanese fashion like Kenzo and Comme Des Garçons have already managed to seduce and become successful at referential latitudes for the fashion industry, such as New York, Paris and Milan. It’s expected, then, that the rest of the japanese who stand strong before an isolated bastion of fashion design, show us quite the opposite: barely wearable fashion and a vanguard sense that steps forward in its own airtight rhythm, very much different to western reality. This is how Takeshi Kitazawa and Emiko Sato managed to get -for the first time- on the runway at Tokyo Fashion Week with their brand Dressedundressed, which in past years received amazing media acceptance since their appearance in 2006.

Dressedundressed’s 2012 fall-winter collection is better known for carrying a total economy of colors, sticking strictly to black and white. Seemingly monotone, this collection shows us high-waisted pants, gloves of different sizes and original re-editions of the classic trenchcoat. This way, contrast is the main character and puts the japanese geometrical tradition at fashion’s service. Details like the use of harnesses and, often, the replacement of buttons with zippers, team up with large shirts that are imprinted with the kinetics and the millenial inherence of the kimono as the constituent garment of modern japanese aesthetics, probably as a way of making an honor for it as an element of identity. It’s quite clear that Kitazawa and Sato’s work, in spite of its neatness, is part of the Shibuta-kei kind of eccentricity, which can be seen at the stylish sidewalks of Omotesando Avenue. Is this the beginning of a mature and down-to-earth Tokyo that takes control of its bursting creativity? What differences can we notice on designers that are settled in Tokyo from the ones that have become world famous?

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¿Qué opinas tú?

María José dice:

Es cierto que la impresión general en Occidente respecto a la moda japonesa que trasciende sus fronteras se asocia casi invariablemente a nociones de diseño austero y conceptual minimalista. Por tu reseña, veo que interesante puede ser un concepto de extravagancia proveniente de aquellas latitudes. Como sea, admito cierta ignorancia en temas como éste que presentas, por lo cual, mayor el placer de aprender de la mano de tu criterioso análisis.
Saludos casi desde el avión rumbo a Miami!!!
María José
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