"¿Queremos o no ser considerados un país donde existe la moda?"

"¿Cómo se puede mantener el talento en un mundo voraz? ¿Cómo no tentarse frente a las luces y apariciones?"

"Vestir conforme a las tendencias de vanguardia es un acto inmerso en el terreno del miedo para el hombre latinoamericano."

"Una confección más enérgica y visualmente atractiva también puede ser un signo de distinción si se aplica en la justa medida."

"Sólo depende de los que somos entusiastas de la moda que no se pierda la originalidad y la libertad de imponer tendencias."

Dello Russo vs. Wintour

5/05/2012/ 12:47 am

La Hegemonía de las Annas

Desde que Diana Vreeland fue despedida de Vogue en 1971, pocos asomos transgresores se han observado desde la vereda del desarrollo editorial. Y mucho menos convicción férrea de que el marketing de la vanguardia sí existe, y que sólo queda tallarlo a medida. Sin embargo, desde que Anna Wintour asumió la edición general de la Vogue americana en 1988 -y sobre todo con el lanzamiento de la película “The Devil Wears Prada“-, se ha ganado una notoriedad universal. Por su parte, Anna Dello Russo -toda su vida perteneciente a la familia Vogue y ahora asesora creativa de la edición nipona-, es la cara visible del rol de la editora en el siglo 21. Mientras que Wintour maneja una discreción celosa sobre todos los aspectos de su vida, Dello Russo es sinónimo de extravagancia, vivacidad y de fuente inagotable de creatividad.

¿Cómo es que dos mujeres, tan diferentes entre sí, pertenecen al titán de la moda editorial? Si bien es un debate que recién comienza a tomar efecto, podría decirse que ambas Annas tienen relaciones completamente disímiles con el medio. Anna Wintour es el ogro elegante que pone las fichas en el tablero, mientras que Dello Russo es la preferida de bloggers y ha sido invitada a colaborar con marcas como H&M, con la que acaba de estrenar una línea de accesorios. Los estilos de ambas editoras son completamente contrarios, dividiendo opiniones de parte de la industria. Anna Wintour destaca por su sobriedad con toques tendenciosos y por su corte de pelo inconfundible. Anna Dello Russo, en tanto, suele tomar más riesgos ante la siempre atenta crítica, con aciertos y desaciertos tan fluctuantes como el valor del dólar.

La batalla tácita al interior de Condé Nast por la supremacía de las Annas tiene al mundo de la moda comentando cada paso que estas experimentadas mujeres dan. Ambas con un sello propio inquebrantable, la Wintour y la Dello Russo son mujeres respetadas y que acaparan prensa de todas partes de mundo. Amadas, odiadas, insultadas o inhumanizadas, estamos muy claros de que el palíndromo Anna es, hoy por hoy, símbolo de poder en el mundo de la moda. ¿Se enfrentarán en el futuro? ¿Cuál les merece mayor favoritismo?

The Sovereign Annas
 
Ever since Diana Vreeland was fired from Vogue down in 1971, a very few groundbreaking  signs have been seen across the editorial development fields. And even less of a strong conviction of realizing that marketing of things avant-garde is actually out there, waiting for visionaries to take it and carve it out as wanted. However, at the time when Anna Wintour assumed as American Vogue’s editor-in-chief in 1988 -and mostly with the upcoming of the “The Devil Wears Prada” movie-, she earned worldwide notoriety. Otherwise, Anna Dello Russo -who has been part of the Vogue family during her whole editorial career and now stands as editor-at-large and creative consultant for the japanese edition-, is one good representative of a fashion editor’s role in the 21st century. While Wintour deals with a wearying discretion all of her life aspects, Dello Russo is a synonym for extravagance, vivacity as well as for an endless source of creativity.
How come two women, with such differences, belong together to an actual titan of editorial fashion? Even though this discussion is just taking place, we could assure that both Annas have each one a particular relationship with the fashion world. Anna Wintour is an elegant ogre that puts on the table game for the fashion scene, while Dello Russo is the bloggers’ sweetheart, and has been invited to collaborate for brands such as H&M, for whom she recently launched an accessory line. Both editors’ styles are completely unlike, causing opinion clashes among everyone in the industry. Anna Wintour stands out for her sobriety with certain trendy flashes and her trademark bob hair style. Anna Dello Russo, insofar, is used to taking risks before the always ruthless critics, with good and bad decisions that go up and down as much as the dollar.
The unspoken battle for the supremacy of the Annas within Condé Nast has everyone talking about every step that these experienced women take. Both with unbreakable trademarks, Wintour and Dello Russo are both well regarded women that take over press agenda from all around the world. Loved, hated, insulted or dehumanized, we are clear about the fact that the Anna palindrome is, nowadays, a symbol of power in the fashion industry. Will they face each other anytime soon? Which one deserves to be your own favorite?
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¿Qué opinas tú?

María José dice:

Vaya tema que me encanta y qué gran precisión para delinear el perfíl opuesto de las Annas!! Ahora, tras haberla visto en acción, me gustaría mencionar a otra Anna relevante en el mundo fashion editorial: la Piaggi, quien compite en look extravagante con Dello Russo.
Pero volviendo a tu excelente artículo, es verdad que el film disparó el valor universal del mito Wintour, como luego “The September Issue” reveló el genio creativo de Grace Coddington. Como sea, y pese a la importancia de otros nombres de alto valor para ese sector editorial, Wintour sigue siendo la ama y señora del juego.
Mil gracias por tus palabras en mi blog, y como siempre, un placer visitar el tuyo!
Un beso grande desde Buenos Aires,
María José
http://nuarbarcat.blogspot.com.ar/

Lala Lamz dice:

Love your blog! I’m sooo excited to see the collection for H&M.

XOXO

http://landoflamz.blogspot.com/