"¿En qué momento esto deja de ser un hobby? ¿Cómo instalar una plataforma que permita construir una vida de blogger?"

"Una confección más enérgica y visualmente atractiva también puede ser un signo de distinción si se aplica en la justa medida."

"Vestir conforme a las tendencias de vanguardia es un acto inmerso en el terreno del miedo para el hombre latinoamericano."

"¿Queremos o no ser considerados un país donde existe la moda?"

"¿Cómo se puede mantener el talento en un mundo voraz? ¿Cómo no tentarse frente a las luces y apariciones?"

Ann Demeulemeester AW13

24/01/2013/ 11:30 am

Sin importar cual sea la temporada del año, Ann Demeulemeester demuestra siempre ser fiel a sus principios estéticos resumidos en lo andrógino, lúgubre y monacal. Desde su primera colección masculina en 1996, la diseñadora belga ha desafiado los parámetros y conceptos fundamentales de la confección del vestuario masculino, dando como resultado colecciones que pueden diferir diametralmente de cualquier estilo y usabilidad, pero que llevan consigo su distintiva firma. El blanco y el negro siempre serán los protagonistas centrales en sus colecciones con ciertas variaciones en cortes y detalles que hacen de cada desfile una instancia en la que la atmósfera se llena de dramatismo. A veces religiosa, a veces gótica, o incluso western, los desfiles de esta diseñadora siempre dejan un gran espacio a interpretaciones y reflexiones. ¿Qué suerte corrió Ann Demeulemeester durante la Semana de la Moda de París recién pasada?

A diferencia de anteriores temporadas, Ann Demeulemeester dio un vuelco hacia el pasado. Sus habituales líneas rectas y modernas ahora se ponen al servicio del vestido masculino de época, propio de la usanza medieval y que mantiene su usabilidad en el ámbito religioso ministerial. Sombreros redondos de ala corta, así como layering entre capas largas y la desaparición total de la silueta masculina como eje temático, hace del otoño-invierno 2013 una colección donde los elementos clericales están mucho más presentes que nunca. Botas largas de cuero negro acompañan los looks durante todo el recorrido, planteando una dureza que contrasta con el romanticismo de detalles como cuellos de fraile, lazos en la cintura, foulards amarrados, pieles y presencia de estampados. A pesar de ser una colección más apegada al sentimiento artístico de la moda, nos indica cuáles han sido las claves de Ann Demeulemeester para persistir en el mundo de la moda y volverse reconocida como una silenciosa vanguardista que pareciera comprender de antemano hacia dónde va el desarrollo de la estética masculina.

No matter which time of the year may it be, Ann Demeulemeester always shows to be faithful to her aesthetic principals, which are established among the androgynous, sinister and monastic grounds. Ever since her first menswear collection down in 1996, the belgian designer has managed to challenge the establishment of menswear construction, resulting in collections that may not match a mainstream streetstyle and wearability, but that build a distinctive signature. Black and white will always be the main characters in her collections, with certain variations in cuts and details that add dramatism to every runway show. Sometimes religious, sometimes gothic, or even old-western kind, this designer’s runways always leave a big space for interpretations and thoughts. How did Ann Demeulemeester did during the recently past edition of Paris Fashion Week?

Unlike last seasons, Ann Demeulemeester brought on a blast from the past. Her well-known straight and modern cuts are now part of the ancient male dress, which was common in medieval times and only remains as part of the religious pontifical attire. Short-wing round hats, as well as large layering and the total disappearance of male silhouettes as main theme, makes this 2013 fall-winter collection one where the clerical elements are stronger than ever. Long black leather boots come along with the outfits during the whole show, giving an air of harshness that contrasts with the romantic aspects of details like monk-type necks, waist bows, foulards, furs and prints. In spite of being a collection that seems to be more artsy than a prêt-à-porter portfolio, it shows us clear how Ann Demeulemeester has managed to keep going in the world of fashion, to become noticed as a silent ground breaker that seems to understand in advance the future of male aesthetics.

 

 

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