"Vestir conforme a las tendencias de vanguardia es un acto inmerso en el terreno del miedo para el hombre latinoamericano."

"Sólo depende de los que somos entusiastas de la moda que no se pierda la originalidad y la libertad de imponer tendencias."

"Una confección más enérgica y visualmente atractiva también puede ser un signo de distinción si se aplica en la justa medida."

"¿Cómo se puede mantener el talento en un mundo voraz? ¿Cómo no tentarse frente a las luces y apariciones?"

"¿Queremos o no ser considerados un país donde existe la moda?"

El Cid

5/05/2013/ 3:43 pm

Toda gran capital, por más cosmopolita y moderna que sea, tiene una tradición de la cual no se puede renegar. Y en el terreno de la gastronomía, sucede algo similar al ver que existe una variadísima oferta de restaurantes sobre la cual elegir en Santiago. Una de las subcategorías que se definen por sí mismas es la de los restaurantes de hoteles, donde El Cid del Hotel Sheraton es una de las cartas que históricamente han estado en la palestra de premios y reconocimientos del rubro. Sin embargo, siempre se hace necesaria una renovación y un recambio generacional en las propuestas, por lo que El Cid ha hecho recientemente historia al reemplazar a su ex-chef Joseph Gander, por la experiencia y el bagaje del uruguayo Gustavo Maurelli, quien fue el encargado de refrescar la carta del restaurant emblema del Hotel Sheraton Santiago con una variedad de platos que oscilan entre la comida italiana y mediterránea, aplicando ingredientes y ciertos toques de la mano de su expertise adquirida en latitudes como Dubai, Singapur, Canadá, la región del Caribe, entre otras.

¿Qué nos depara entonces este inédito cambio? A pesar del estilo internacional de su carta, El Cid se queda con algunos elementos de nuestro mar, como el erizo, el chorito y el ostión. Así mismo, ingredientes más selectos como la centolla, la langosta y el loco terminan por darle un baño de chilenidad a una órbita de platos compuesta por preparaciones como carpaccios (como por ejemplo el de res con pannacotta de funghi porcini, helado de foie gras con aire de queso parmesano y decoración de escabeche de champiñones salvajes), risottos (como el de betarraga con atún sellado, o el de arvejas y ostiones en caldo de jamón), así como un abanico de pastas (tagliatelle, agnolotti, fettuccini y ravioli). Quizás el plato más colorido, impresionante y lúdico de esta nueva oleada es la Cataplana de mariscos, consistente en langosta, ostiones, pulpo, calamares, almejas y choritos en un caldo de tomate al vino blanco y champiñones que se cocina en una olla de cobre diseñada exclusivamente para el restaurant. Otra novedad son sus platos vegetarianos, encontrando Berenjenas al horno con salsa de tomate, queso mozzarella y orégano fresco, Shiitake con bok choy y tofu en salsa de soya, así como Canelones rellenos de brócoli y champiñones en una suave reducción de crema de tomate. Como podemos ver, las opciones son múltiples y sofisticadas, pero manteniendo el nivel de reputación que El Cid siempre ha ostentado. Un cambio perfecto que mantiene la línea de una carta compleja, ecléctica y llena de sorpresas cuando los platos llegan a la mesa. Un must que se renueva y deja pendiente la tarea de instigar al paladar a probar su carta.

Every big capital city, despite being as much cosmopolitan and modern as it can be, it owns all sorts of undeniable traditions. And in food grounds, it occurs something quite similar when an exhaustive selection of restaurants is available in Santiago. One of the self-defined subcategories is the one of hotel restaurants, where Sheraton Santiago’s El Cid is one of the menus that has been an all-time prize winner and a big name of this field. However, it’s always necessary to make a renewal and a generational change of the offerings, causing El Cid to make recent history by replacing their former chef Joseph Gander for the experience and knowledge of uruguayan chef Gustavo Maurelli, who was let in charge of refreshing the most emblematic restaurant at the Sheraton Santiago Hotel with a variety of dishes that swing between italian and mediterranean cuisines, with the application of ingredients and certain touches of his expertise acquired from long-distant places such as Dubai, Singapore, Canada, the Caribbean, among many others.

What should we expect for this unprecedented change? In spite of their menu’s international style, El Cid sticks to some local sea elements, like sea urchins, mussels and scallops. Likewise, much more gourmet-esque ingredients like king crabs, lobsters and abalons end up giving a wave of chilean spirit to a dish universe composed by preparations such as carpaccios (like, for instance, the one made of beef with a panna cotta of funghi porcini, foie gras ice cream with parmigiano air with marinated wild mushrooms), risottos (like the beetroot one with sealed tuna, or the green pea one with scallops and ham broth), as well as a selection of pasta (tagliatelle, agnolotti, fettuccini and ravioli). Maybe the most colorful, impressive and dynamic plate of this new wave is their Seafood cataplana, which consists of lobster, scallops, octopus, calamari, clams and mussels in a tomato broth cooked with white wine and mushrooms cooked in a copper pot that is specially designed for the place. Other of their innovations are their vegetarian dishes, among which we can find Grilled eggplant with tomato sauce, mozzarella and fresh oregano, Shiitake with bok choy and tofu in soy sauce, as well as Caneloni filled with broccoli and mushrooms in a soft reduction of tomato soup. As we can see, there are lots of sophisticated options that maintain El Cid’s traditional reputation. A perfect change that keeps the line of a complex and ecclectic menu that is full of surprises when the dishes are served. A must-visit that gets a renewal and leaves us the pending work of tasting it.

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